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viernes, 2 de septiembre de 2016

INVESTIGAN TRES CLÍNICAS DOMINICANAS POR SOSPECHA DE TRÁFICO DE ÓRGANOS

Todo comenzó con la aparición del cadáver de una niña de 10 años sin varios órganos.

Tres clínicas de Santo Domingo, en la
República Dominicana fueron clausuradas
por presunto tráfico de órganos.
Las autoridades judiciales y sanitarias dominicanas investigan tres clínicas de la capital, clausuradas en las últimas horas, por presunto tráfico de órganos.

El Ministerio Público y el de Salud Pública, interrogaron al personal y directivos de las clínicas Centro Médico Integral I, II y III de Santo Domingo. Desde entonces, en los centros se han retirado documentos, computadoras y objetos sanitarios.

Empleados y médicos golpean el vehículo de
la fiscal cuando retiraba computadoras y
equipos del Centro Médico Integral II.
Varias personas golpearon el vehículo del fiscal al cargo del caso, cuando retiraba computadoras y equipos del centro Integral II. Según fuentes judiciales, las requisas están relacionadas, con el hallazgo en el oeste de Santo Domingo, del cadáver de una niña sin varios órganos, que podría pertenecer a la desaparecida Carla Masiel Cabrera Reyes, de 10 años. Un caso que sacudió a la opinión pública dominicana hace un año, tras desaparecer el 25 de junio de 2015.

Carla Massiel Cabrera, la niña
dominicana desaparecida hace
más de un año.
El Ministerio de Salud Pública informó que con el objetivo de velar por el correcto trato a los pacientes ingresados, colabora con el Ministerio Público y otras autoridades, que amparadas en la orden de un juez competente, realizan investigaciones en varias clínicas. Ha expresado también que espera que las autoridades competentes concluyan la investigación legal, proceso en el cual no puede interferir.

Dos mujeres caminan por un pasillo de una
de las clínicas del Centro Médico Integral
clausuradas en el oeste de Santo Domingo.
Uno de los supuestos autores de la desaparición de la niña, y que colabora con las autoridades para esclarecer los hechos, acompañó la semana pasada a los investigadores a unos terrenos al oeste de Santo Domingo donde fueron encontrados unos restos óseos que aseguró pertenecían a la menor. Entre los restos humanos, había un cráneo envuelto en las ropas que tenía puesta la niña el 25 de junio de 2015. Asimismo, afirmó que Carla fue secuestrada para traficar con sus órganos e involucró en el proceso a una clínica del este de Santo Domingo.

Momento del allanamiento de una de
las clínicas sospechosas.
Una semana después de esta declaración, las autoridades, que se habían mantenido en silencio, procedieron a registrar y posteriormente clausurar las tres clínicas, muy conocidas en el oriente de la capital dominicana. La orden judicial de registro, según dijeron al diario dominicano El Caribe y la cadena de televisión "CDN", se ejecuta por, supuestamente, haber violado varios artículos de las leyes relacionadas con el tráfico de órganos de manera ilegal y lavado de activos. Esas leyes regulan la donación y legado, extracción, conservación e intercambio para trasplante de órganos y tejidos humanos.

En la pantalla Diolandita Cabrera, la madre de
la niña. El escándalo del tráfico de órganos
muestra el lado oculto de los centros 

médicos de la República Dominicana.
El Consejo Nacional de Trasplante (CNT), por su parte, cuya presidente es Gisselle Vásquez, y tiene como secretario a Fernando Morales Billini, que casualmente, también es el director del Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (INCORT), ha pedido al Ministerio Público de la República Dominicana "suspender" lo que ha tachado de "redadas" a centros médicos de la parte oriental de Santo Domingo. El CNT ha opinado que “el tráfico de órganos es una leyenda urbana” y con este tipo de medidas “se fortalece ante la opinión pública que el tráfico de órganos pueda verse como una posibilidad real".

Momento del allanamiento a las clínicas
de Santo Domingo buscando pruebas
del tráfico de órganos.
En los últimos años cientos de familias dominicanas han perdido hijos e hijas entre los 8 a 11 o 12 años de edad, de manera misteriosa e intrigante, y el Ministerio Público está obligado a ofrecerles respuestas a las familias que poseen algún miembro en condiciones de desaparición forzada.

Dawin José Trinidad Infante llevó a las
autoridades hasta el lugar de los restos.
Se encontró un cráneo envuelto en las ropas
que la niña llevaba el 25 de junio de 2015.
Dawin José Trinidad Infante, señalado como responsable de la desaparición de la niña Carla Massiel Cabrera Reyes, de 10 años, aseguró que el caso sí tiene vinculación con el tráfico de órganos.

“Yo lo que quiero decir es que esas instituciones que están investigando a ver si el caso fue de órganos, yo estoy seguro un 100% de que fue así, lo que pasa es que ellos lo van a tratar de descartar porque hay millones y millones en riesgo”, aseguró Trinidad Infante, quien se encuentra recluido en la cárcel La Victoria.

La fiscal Olga Diná Llaverías que investiga el
tráfico de órganos en la República Dominicana.
Señaló, asimismo, que teme por su vida, porque “hay gente poderosa detrás de esto”. El recluso afirmó que está colaborando con el Ministerio Público y con la fiscal Olga Diná Llaverías.

De lo que no cabe ninguna duda, el tráfico de órganos humanos es una aberrante realidad, los órganos humanos se negocian y trafican de acuerdo con una escala internacional de precios. Por ejemplo, una córnea cuesta unos 150 mil dólares; un hígado puede costar hasta 100 mil dólares; y un riñón puede llegar a unos 130 mil dólares.

En los últimos años cientos de familias de la
República Dominicana han perdido a sus
hijos entre los 8 y 12 años de edad de
manera misteriosa e intrigante.
En consecuencia, se trata de un negocio abominable que debe ser combatido sin tregua y sin descanso. Si tiene alguna duda el lector, haga clic en los siguientes enlaces, hay tráfico de órganos en Costa Rica; Panamá; Estados Unidos; Kosovo; Egipto; Israel; Palestina; China por citar algunos países donde se ha comprobado esta actividad.

Además, se descubrieron numerosos casos en Albania, Bulgaria, Estonia, Georgia, Moldavia, Kazajistán, Bolivia, Brasil, Haití, Honduras, México, Perú, Camerún, Marruecos, Mozambique, República Checa, Rusia, Sudáfrica, India, Nepal, Alemania y Turquía. Todas las víctimas eran pobres.

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