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martes, 4 de febrero de 2014

UN NÁUFRAGO SOBREVIVIÓ MÁS DE 13 MESES A LA DERIVA

Recorrió más de 10.460 kilómetros y apareció en las Islas Marshall, en el Pacífico. Comió aves y peces y bebió la sangre de las tortugas. 

José Salvador Albarengo es asistido
por un enfermero al desembarcar
en Majuro, la capital de las
Islas Marshall.
En diciembre de 2012 José Salvador Albarengo se subió a una embarcación junto con un amigo. Salieron desde México con el objetivo de llegar a El Salvador, lugar de donde es originario, aunque vivió al menos 15 años en México antes de comenzar su épico viaje. Pero el corto viaje se transformó en una tremenda odisea donde estuvo casi un año y medio a la deriva. José Salvador logró sobrevivir en las aguas del Pacífico y apareció en las Islas Marshall; su amigo falleció meses atrás.

Luciendo una barba espesa y aferrado a una lata de gaseosa, el náufrago que afirma haber sobrevivido más de 13 meses a la deriva en el Océano Pacífico tras zarpar desde México, llegó hoy a Majuro, la capital de las Islas Marshall, tras un viaje que duró 22 horas desde el remoto arrecife coralino de Ebon, al que llegó el jueves 30 de enero. "Estoy vivo, estoy vivo, no puedo creer que estoy vivo", dijo cuando llegó a tierra firme.

Ubicación del Atolón Ebon, en las Islas Marshall.
Apenas con ropa interior desgastada, flaco, con el pelo largo y barbado, su historia parece un calco de "Relato de un náufrago", la novela de Gabriel García Márquez. "Su estado no es bueno, pero poco a poco está mejorando. Le dimos agua", contó Ola Fjeldstad, el estudiante de antropología noruego que está haciendo una investigación en el arrecife de Ebon Atoll de las islas Marshall y fue quien se encontró al náufrago.

El náufrago Albarengo dentro de la patrullera
que lo llevó de Ebon a Majuro.
El hombre que declaró tener 37 años, fue conducido hasta la isla principal de Ebon, que forma parte de las islas Marshall, para reunirse con la alcaldesa Ione de Brum que avisó al ministerio de Asuntos Exteriores en la capital Majuro.

Al no hablar inglés, la lengua local, el náufrago latinoamericano se comunicó mediante dibujos y gestos con la alcaldesa del atolón, explicando como mejor pudo que sobrevivió comiendo tortugas, aves y peces que atrapaba con sus manos, y que bebía agua de lluvia.

Atolón Ebon en las Marshall.
Tras haber zarpado desde Costa Azul, Tonalá, Chiapas, México, el 21 de diciembre de 2012 en una pequeña embarcación de fibra de vidrio, de unos 7,3 metros de eslora, cuyos motores se quedaron sin hélices, José Salvador estuvo más de 13 meses a la deriva en las aguas del Pacífico, recorrió más de nueve mil kilómetros y sobrevivió con lo que tuvo al alcance de sus manos. Según su propio relato, comió tortugas, aves y peces y bebió la sangre de las tortugas cuando no tenía agua de lluvia.

No se ha encontrado ningún material de pesca a bordo del bote y el estudiante que lo rescató cree que tuvo que atrapar a sus presas con sus propias manos. "El bote estaba lleno de conchas y otros animales marinos. Tenía una cría de pájaro, una tortuga muerta, algunos cascarones de tortugas y restos de pescado", dijo Fjeldstad cuando el náufrago apareció en el atolón de Ebon formado por 22 islas.

José Salvador Albarengo, el náufrago que
estuvo más de 13 meses a la deriva en
el Océano Pacífico.
Albarengo debería haber sido conducido inmediatamente hasta Majuro pero el único avión gubernamental capaz de posarse sobre Ebon, un aislado atolón dotado de una sola línea telefónica, sin internet, se encuentra actualmente en mantenimiento. Por tanto, debió hacer el viaje por mar en una patrullera de la policía marítima tras un viaje que duró 22 horas desde el remoto arrecife coralino de Ebon, distante más de 320 kilómetros, llegando el 3 de febrero a la capital Majuro.

El responsable de inmigración de las Islas Marshall, Damien Jacklick, dijo que las autoridades están todavía reuniendo información, y el departamento de Asuntos Exteriores establecerá los contactos necesarios para su repatriación.

Mapa de las Islas Marshall.
El embajador de Estados Unidos en las Islas Marshall, Thomas Ambruster, el único que entendía español, ofició como intérprete entre el latinoamericano y las autoridades locales. "Me dijo que era camaronero y pescador de tiburones", dijo el embajador. "Se le veía mejor de lo que cabría esperar", añadió el diplomático haciendo alusión a su estado físico.

"Con la ayuda del embajador estadounidense obtendremos información sobre su familia", en El Salvador, México y Estados Unidos, señaló el funcionario. "Esperemos que la misma sea de ayuda para localizar a su familia", añadió Jacklick. Ya trascendió que el pescador dijo que había nacido en Garita Palmera, en el departamento salvadoreño de Ahuachapán. Además, explicó que permanecerá 24 horas internado para hacerle un chequeo médico y luego el náufrago será interrogado por la policía local.

Albarengo recorrió más de 9.000 kilómetros
durante 13 meses.
Entre México y el atolón Ebon de las islas Marshall, en Micronesia, un poco al norte del ecuador terrestre, hay más de 10.000 kilómetros de distancia en línea recta. En toda esa extensión del Océano Pacífico prácticamente no existen islas. El náufrago declaró que su amigo Xiquel murió porque no fue capaz de comer pájaros crudos que atrapaban en el bote.

Las islas Marshall, en el Pacífico norte, cuentan con 60.000 habitantes que viven en 24 atolones, de los que la mayoría no sobrepasan los dos metros sobre el nivel del mar y tienen 370 km de costa y un único puerto importante en Majuro, la capital.

Albarengo nació hace 37 años en El Salvador.
No es la primera vez que sucede un caso de este tipo. En agosto de 2006, otros tres pescadores mexicanos también fueron encontrados en las mismas islas, después de llevar nueve meses a la deriva en una embarcación sin techo de 3 metros de ancho por nueve de largo.

Un mes después, cuatro pescadores de Micronesia, que quedaron a la deriva durante 34 días en el Pacífico y recorrieron más de 1.500 kilómetros, fueron socorridos cerca de las mismas Islas Marshall. Los rescatados, tres hombres y una mujer, sobrevivieron con pescado crudo y agua de lluvia.

Y en 1992 dos pescadores de Kiribati estuvieron a la deriva durante 177 días antes de llegar a Samoa.

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